Escritos del pasado

UNA VOZ INQUIETA EN UN MUNDO DEMASIADO COMPLEJO

Me tumbo en la cama, observo fijamente el techo de color blanco, me doy la vuelta, cierro los ojos y me pregunto cómo ser feliz en este mundo en el cual nos ha tocado vivir: sumergido en las prisas, la tecnología y las apariencias.

Un mundo en el que, si no sigues a la multitud, te hacen creer que estás perdido, y si la sigues eres uno más en esta espiral absurda en la que nos hemos adentrado

Y es que nos cuesta cada vez más vivir en el ahora, incluso tengo la sensación de que nos lo están robando y que nuestros sentidos están realmente disminuyendo. Y yo tan solo deseo respirar profundo y sentir que mis pulmones están llenos de aire fresco (y no de aire sucio y contaminado). Quiero beberme un café saboreando su delicioso sabor sin pensar en lo que vendrá después. Me gustaría dar paseos sin rumbo (y sin miedo), sin saber la hora ni el día, sin estar pendiente de un aparato que me reduce la vida a un espacio tan pequeño que hace que todo lo demás desaparezca y deje de prestarle la atención que se merece. Un dispositivo que me merma como persona, que me ciega ante las verdaderas maravillas del mundo, que me aporta inseguridades (no debes tener arruguitas, debes salir perfecta en cada foto, las demás son más maravillosas, sus vidas pétalos de rosa y sus parejas diamantes en bruto), dependencia y, además, me confunde: ¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy? ¿a la última conexión?

Me asusta ver niños y adultos adictos a los “likes” (me incluyo), me estremece que la mayoría crean que el cuerpo es un objeto y que las propias mujeres nos humillemos, nos comparemos y sigamos diciendo “esta es una putx”. Jóvenes que creen que ahora es mejor lucirse todo el día que descubrir el mundo que les rodea, que la belleza lo es todo y que tener más, es sinónimo de extrema felicidad; creyéndose que las fotos que llevan pintadas una sonrisa, son las más reales.

Me preocupa que después de millones de años de existencia, el ser humano no haya encontrado la solución para un mundo en equilibrio. Me inquieta que aún no hayamos aprendido a compartir, a respetar, a vernos como iguales, a encontrar nuestra paz interior, a dar más y esperar menos y a no ser manipulados.

Estamos tan desconectados de la naturaleza y tenemos tanto miedo a estar solos… me atrevería a decir que a algunos parece incomodarles tener solo su propia compañía, porque nadie les ha enseñado a escuchar sus dudas internas, a hablarse y a auto invitarse a salir. Nadie les ha mostrado que pueden y DEBEN disfrutar de ell@s mismos.

Nos han anulado la existencia en su estado más puro, han hecho que nuestra mente grite tanto…que no oigamos con claridad aquello que quiere decirnos.

Las verdaderas sonrisas han perdido valor, las apariencias han ganado escalones y el ego ha ganado fuerza.

Y si ya es difícil de por sí encontrar tu camino, te lo han puesto más difícil aún, pero no desesperes, dicen que para todo hay solución, exceptuando la muerte.

1 comentario en “UNA VOZ INQUIETA EN UN MUNDO DEMASIADO COMPLEJO”

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